La seguridad familiar no termina en la puerta de casa. Muchas situaciones de riesgo ocurren en trayectos, horarios de entrada y salida, calles poco iluminadas o momentos en los que una persona necesita acompañamiento.

Define contactos de confianza
No todos los vecinos deben recibir todo. Elige familiares, vecinos cercanos o personas que realmente puedan actuar.
Mapea rutas y horarios

Identifica escuela, trabajo, transporte, tiendas cercanas y puntos donde conviene pedir apoyo. Un mapa mental compartido ayuda a reaccionar más rápido.
Usa alertas sin normalizar el miedo
Una alerta debe ser una herramienta de cuidado, no una fuente de ansiedad diaria. Por eso conviene definir cuándo se usa y cómo se cierra.
Para organizarlo, revisa la guía de seguridad vecinal y prueba Teem.



